Cuarentonas/cuarentañeras; resulta extraño ésto de escribir con cierta disciplina; no siempre me apetece...no siempre resulto ingeniosa...y además soy exigente hasta el dolor ...no siempre tengo cosas que compartir...y lo peor...aún no he logrado librarme de esa
AUTOCENSURA que me impide escribir con total libertad lo que quiero, porque a veces siento sobre mi hombro derecho el peso de mi madre, mi padre, mi tía, mi jefe, mi asistenta, mi vecina, el chino de la tienda o mis hijos. Ayyyy cómo pesan!! Caray!!! ¿Cómo lo hace Almudena Grandes para hablar de sexo cuando sabe que el polvazo que está describiendo a golpe de saliva y piel lo van a leer sus padres...o las mamás del cole...o el portero de su casa? Yo creo que hay que, o tener un par de c... , o haber seguido terapia para escribir sin miedo...sin miedo a las críticas, claro, porque para qué os voy a engañar...no me apetece ni-mi-ji-ta tener que aguantar el tipo el lunes a la puerta del cole sabiéndome observada/cuestionada/criticada por las mamás de los amigos de mis hijos. NO. NO.NO
¡Y hay que ver la de cosas que contaría!...peeeeero...tal y como diría mi amiga Icíar, tengo que desprenderme de los kilos y kilos de piedras que lastran mi mochila de los miedos. Y en ello estoy..en fin, poco a poco..
La cosa es que no me apetece publicar por publicar...y si he tardado una semana en hacerlo era porque no tenía nada interesante que contaros. ¡Pero hoy SÍ! Hoy tenía claro cuál debía ser mi post. Es más, necesitaba escribir sobre ello porque si no...¡explosiono! (síiii...explosiono, porque el verbo explotar , dice la RAE, nada tiene que ver con la manifestación violenta de un sentimiento hasta ese momento reprimido...).
El motivo de mi enfado es el
"Día de la Mujer Trabajadora". ARGHHHH!...espera, espera...que necesito un traguito para empujar las palabras. ¿Cómo que "DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA"? .Pues eso, que me remango y ahí voy.

De todas las fechas del calendario ésta es la que me produce más repelús. ¿Hay una "celebración" más absurda y demagógica?...¿cómo es que un día al año hay que reflexionar sobre el papel femenino en la sociedad actual, los retos de la mujer, políticas en materia de igualdad, bla, bla, bla....¿para qué?...¿de qué sirve un diagnóstico sin tratamiento?
Yo empecé a trabajar a los 18 años. Hoy tengo 43. O sea, que llevo 25 añitos en activo, todo un lujo. Una superviviente, vaya, porque he tenido la inmensa suerte de haber estado solo una vez en paro, y fue por decisión propia. Nadie me echó. Me fui yo solita. Por cierto, ¿sabéis por qué lo hice?...porque mi trabajo me impedía ver a mi hijo más que de madrugada cuando se despertaba (¡qué noches me dio Mateo!) o en el biberón de las 7,00 A.M. Después, el niño se quedaba en manos de super Narcisa, una especie de ángel caído del cielo ecuatoriano que, literalmente, crió a mi hijo durante dos años.
¡Qué contradictorio resultaba todo aquello!...después de años y años estudiando para ser la mejor... para, como decían mis padres, ser una tía independiente y alcanzar cualquier meta que me fijase, allí estaba yo...en paro y deshaciéndome en explicaciones para que mi familia y amigos entendiesen el porqué de aquella decisión. Y no, nadie lo entendió.
Profesionalmente había logrado despuntar a pesar de lo jovencísima que era. Porque otra cosa no, pero yo siempre he vivido a 2.000 por hora...estaba donde quería estar, ganaba un super sueldo y mi trabajo me hacía feliz. Pero, ironías de la vida...tuve que dejar todo aquello por lo que siempre había luchado.
Todo era mentira. Te educan para ser algo, te convences de ello, luchas por conseguirlo, y de repente es imposible si tienes un hijo...¿por qué? No debería ser así, claro que no, pero eso de la conciliación de la vida familiar y profesional...JA!...otro traguito para bajarla.

Millones de mujeres se plantean cada día qué coño hacen todo el día fuera de casa ganando una miseria si tienen que darle la mitad de su sueldo a una desconocida para que cuide a su hijo....porque NOOOO...no todas hemos tenido la suerte de contar con los abuelos. NO. Las mujeres de mi generación hemos entrado en la treintena con el movil colgado del cuello por si en mitad de la "super reunión" recibíamos ese fatídico SMS:"39º"..."joder...la fiebre del niño que no baja y yo sin poder abandonar la reunión". ¡Porque no!..¡porque soy una súuuuper mujer! ¡una suuuuper trabajadora eficiente y suuuuper profesional!...porque NO quiero que mis jefes (todos ellos hombres) piensen que es un error contratar a una mujer/madre, porque lo tengo todo controlado, porque seguro que me da tiempo a salir zumbando, coger al niño y llevarlo a Urgencias...y de paso busco una farmacia de 24 horas y comprar pañales...(ojo, que hace 15 años no había una farmacia en cada manzana, como ahora).
Y mientras tu cabeza va a mil por hora intentando encajar el tetris, tú sigues ahí, en la super reunión, porque nada de salir corriendo...no, no, no...eso ya lo hiciste la semana pasada y tuviste que aguantar los caretos de tus jefes . Y lo peor, sus comentarios:" ¿otra vez tienes al niño malo?...¡caray, pues qué flojo te ha salido, no?"...o..."si yo sé lo que es tener hijos, pero chica, que día sí y día también tengas que salir corriendo..."(y eso que eran las 9 de la noche, pero en fin)...
Total, que haciendo de tripas corazón y arrastrando una losa de vergüenza de 5 toneladas abandonas la reunión deshaciéndote en disculpas, te lanzas a la carretera a 180 Km/h mientras suplicas por el movil a Narcisa que aguante un poco más, que ya llegas, que la debes la vida tres veces y por supuesto un aumento de sueldo. Después de un atasco en la M-40 de los de antaño llegas a casa con el corazón en la boca, coges al niño, le tiras como una pelota de baloncesto a la Maxi Cosi, le llevas a Urgencias y cuando el pediatra te pregunta cómo ha sido la evolución del peque durante el día y le gritas: NO LO SÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ´!!!!!...revisas tus SMS y le reportas los informes de Narcisa:
SMS 9,30: fiebre 38,5
SMS 12,00: sigue igual
SMS 14,00: "parese que bajó"
SMS 16,00: sigue sin querer comer
SMS 17.00: acaba de vomitar
SMS 20:00: 38,5º
SMS 21,00: 39º
En fin, que cuando llegas a casa con el niño ardiendo como una tea y tú con los tacones torcidos y la coleta encima de una oreja, mierda, te das cuenta de que tampoco hoy has podido hacer la compra. Y no hay leche para desayunar (si encontráis a algún hombre que sepa si hay leche en la despensa, clonadlo). Y te preguntas...¿en qué punto de mi vida me equivoqué? Pero claro, lo mejor es cuando te llama tu madre y te pregunta que qué tal el día...QUE QUÉ TAL EL DÍAAAAA??? JA!!! Y cuando arrastrando las palabras le explicas muuuy someramente cómo has sobrevivido al miércoles, te suelta: "pues hija,
deja de trabajar, porque lo primero es lo primero y no has tenido un hijo para que lo cuide otra". Cóooomooooo????...y entonces a tí se te pasa toda tu vida por la cabeza a la velocidad del rayo, como al parecer ocurre durante el último minuto de las personas antes de morir...y te ves de pequeña estudiando como una loca, luchando por ese maldito sobresaliente, soñando con convertirte en una profesional brillante e independiente, consiguiendo ese trabajo, ascendiendo, triunfando...y PLAF!!...la carroza se convierte en calabaza.
Decidí irme al paro meses después de que aquel fatídico miércoles se repitiera tres veces por semana. Sí, ya sé lo que muchas estáis pensando ahora mismo, y tenéis razón...lo hice porque pude...y siempre he sido consciente de lo privilegadísima que fui por por poder hacer tal cosa...
Lo curioso es que, a pesar del tiempo transcurrido, las cosas no han cambiado mucho...en todos estos años me he hartado de ver cómo
brillantes compañeras de trabajo renunciaban a su carrera para seguir caminando sobre el alambre que une casa y oficina. ¡Claro que nunca llegaron a ganar lo que sus compañeros varones! ¡claro que tenían ambiciones! ¡Y claro que fueron educadas para triunfar!...pero en España seguimos sin saber qué es eso de la conciliación laboral y familiar. Y por si fuera poco, ahora, además la crisis.
En los últimos meses algunas de las mejores profesionales que conozco han perdido su trabajo. Y no, no son felices. Saben que a sus cuarenta y tantos la recolocación huele a quimera. ¿Y sabéis lo peor?...que encima tienen que soportar comentarios de esta guisa: "mujer, pero si a tu edad estás mejor en casa que en ninguna otra parte", "anda, aprovecha y dedícate a tus hijos", o "hija, qué suerte, ahora tienes tiempo para hacer Pilates!". UFFFF....sí, hay que contar hasta cien para no "explosionar"....Y aún así, el
8 de marzo volveremos a escuchar que el 65% de las universitarias son mujeres, que las chicas salen más formadas pero consiguen peores empleos, que seguimos ganando un 20% menos que los hombres y que el 80% de las tareas familiares recaen sobre la mujer.
¿Y decís que el 8 de marzo se celebra...qué cosa?
P.D: Después de un año en paro volví a trabajar y me reproduje dos veces más.
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explosionar (RAE):a) especialmente en artillería, minería y otras disciplinas afines, provocar una explosión
b)hacer explosión
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explotar: a) extraer de las minas las riquezas que contienen
b)sacar utilidad de un negocio o industria en provecho propio
c) Utilizar en provecho propio, por lo general de un modo abusivo, las cualidades o sentimientos de una persona, de un suceso o de una circunstancia cualquiera